“Explicar con palabras de este mundo, que partió de mí un barco llevándome”
Alejandra Pizarnik
A 25 de Setembro (1972), em Buenos Aires, escolhe a Morte. Uma traição à Poesia, poder-se-á dizer. A sua escrita possui um qualquer fascínio à procura de explicação, ainda. É como uma vertigem repentina que, sobre o abismo, corta a respiração, entontece, assusta e atrai. Doentia, obsessiva, escura, mas simultaneamente luminosa, uma luz que se solta do solo e se eleva em direção ao divino. Quem lê Pizarnik uma vez não poderá deixar de voltar aos seus poemas, outras vezes, ainda que...
a solidão, o silêncio, o desassossego, esses barcos fantasmas e sempre, sempre a morte.
Exilio
A Raúl Gustavo Aguirre
Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.
¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?
Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.